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Snapchat e Instagram enfrentan un nuevo juicio por presunta adicción a las redes sociales en adolescentes

Snapchat e Instagram vuelven a estar en el centro de la controversia sobre los efectos de las redes sociales en la salud mental de niños y adolescentes. Este miércoles comenzó en Los Ángeles, California, un nuevo proceso judicial en el que ambas plataformas enfrentan acusaciones de haber sido diseñadas para fomentar un uso compulsivo, con posibles consecuencias como depresión, ansiedad, trastornos alimentarios y autolesiones.

El juicio representa un nuevo capítulo en la creciente batalla legal contra las grandes empresas tecnológicas en Estados Unidos, donde se han presentado miles de demandas que cuestionan la responsabilidad de las plataformas digitales en el bienestar de sus usuarios más jóvenes.

La selección del jurado comenzó el miércoles y se prevé que las audiencias se desarrollen del 4 de noviembre hasta mediados de diciembre. De acuerdo con los abogados de las demandantes, se espera que Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta, y Evan Spiegel, director ejecutivo de Snap, así como Adam Mosseri, responsable de Instagram, comparezcan como testigos a mediados de noviembre.

No obstante, las empresas todavía tienen la posibilidad de alcanzar un acuerdo antes de que el jurado emita un veredicto.

¿De qué acusan a Snapchat e Instagram?

Las demandas sostienen que determinadas características de las redes sociales habrían sido diseñadas para mantener a los usuarios conectados durante periodos prolongados, fomentar visitas frecuentes y dificultar que los jóvenes interrumpan su actividad en las aplicaciones.

Según los argumentos de las demandantes, estas dinámicas podrían favorecer patrones de uso problemático y contribuir al deterioro de la salud mental, particularmente durante la adolescencia, una etapa en la que las personas atraviesan cambios emocionales y sociales importantes.

Entre las consecuencias que se mencionan en los procesos judiciales figuran síntomas de depresión y ansiedad, problemas relacionados con la alimentación y conductas de autolesión. El objetivo de las demandas es determinar si las decisiones de diseño de las plataformas tuvieron un papel relevante en los daños alegados y si las compañías debieron adoptar medidas adicionales para proteger a sus usuarios menores de edad.

Sin embargo, las acusaciones todavía deben evaluarse dentro de los procedimientos judiciales. La existencia de una demanda no demuestra por sí misma que una plataforma haya causado directamente un trastorno o que todas las personas que la utilizan estén expuestas a los mismos riesgos.

Dos adolescentes llevan sus casos ante la justicia

El proceso reúne dos demandas que un juez estatal de California decidió consolidar en un solo juicio.

Una de las demandantes, identificada con las iniciales S. J., tiene 16 años y es originaria de Illinois. Llegó a un acuerdo con Meta, por lo que su reclamación continúa únicamente contra Snap, la empresa matriz de Snapchat.

El segundo caso corresponde a K. D. B., de 18 años y residente de Misisipi, quien mantiene sus acusaciones contra ambas compañías.

Los abogados de las jóvenes buscan demostrar que las características de las plataformas contribuyeron a los problemas que experimentaron. Las empresas, por su parte, cuestionan la interpretación de los hechos y sostienen que la salud mental está influida por diversos factores, no solamente por el uso de las redes sociales.

Los resultados de estos casos podrían adquirir una importancia que va más allá de las dos demandantes. Se espera que sirvan como referencia para la resolución de miles de reclamaciones similares agrupadas ante la justicia en California.

La defensa de Snap y Meta

Snap rechazó las acusaciones y defendió las características de Snapchat. Un portavoz de la compañía señaló a la agencia AFP que la aplicación se abre directamente en la cámara, en lugar de hacerlo en un flujo de publicaciones, y sostuvo que las demandas distorsionan fundamentalmente la experiencia de las jóvenes.

La empresa busca cuestionar así la idea de que su plataforma esté diseñada de la misma manera que otras redes sociales para promover un consumo constante de contenido.

Meta también defendió su posición y argumentó que la salud mental de una persona joven depende de numerosos factores. En el caso de una de las demandantes, la compañía sostuvo que había utilizado TikTok considerablemente más que Instagram o Facebook.

Estas respuestas forman parte de la estrategia de defensa de las empresas, que buscan establecer que los problemas denunciados no pueden atribuirse de manera directa a sus productos.

El juicio deberá examinar los argumentos de ambas partes, las pruebas presentadas y la relación que pueda establecerse entre el funcionamiento de las aplicaciones y los daños alegados.

Un nuevo episodio en la batalla legal contra las redes sociales

El proceso de Los Ángeles se produce después de otros litigios que han aumentado la presión judicial sobre las empresas tecnológicas.

En marzo, un jurado de esa ciudad concedió seis millones de dólares a una joven de 20 años, identificada como K. G. M., tras concluir que la negligencia de Meta y YouTube había contribuido parcialmente a sus trastornos. Ese caso se convirtió en uno de los referentes de las demandas que cuestionan el impacto del diseño de las plataformas en los menores.

Además, un jurado de Nuevo México declaró anteriormente responsable a Meta por daños relacionados con la protección de menores, lo que derivó en sanciones por un total de 942 millones de dólares, según la información del caso.

En otro frente, se informó de un acuerdo con 52 fiscales generales mediante el cual Meta aceptó pagar más de 18 mil millones de dólares en multas y realizar cambios en Instagram y Facebook dirigidos a los adolescentes. El acuerdo se produjo pocos días después de que comenzara otro juicio en California.

Parte de ese arreglo estaba condicionada a que YouTube y TikTok implementaran medidas similares en sus productos, entre ellas restricciones al tiempo diario de pantalla.

Estos antecedentes muestran que las controversias ya no se limitan a la discusión sobre los contenidos que circulan en internet. También incluyen preguntas sobre la responsabilidad de las compañías por las características técnicas y las decisiones de diseño que determinan cómo las personas interactúan con sus servicios.

¿Qué podría cambiar para los adolescentes?

El resultado del juicio podría influir en la manera en que se evalúan las demandas contra las plataformas y en las medidas de protección que las empresas estén dispuestas a adoptar. Si los tribunales consideran que determinadas decisiones de diseño contribuyeron a los daños denunciados, podrían aumentar las presiones para modificar funciones relacionadas con la interacción, las notificaciones y el tiempo de uso.

No obstante, las consecuencias concretas dependerán de las pruebas, las conclusiones del jurado y las posibles resoluciones posteriores.

El debate también pone de relieve la necesidad de distinguir entre el uso frecuente de redes sociales y una relación problemática con ellas. El tiempo de pantalla, por sí solo, no permite determinar si una persona desarrollará problemas de salud mental. También deben considerarse factores como el tipo de contenido consumido, las experiencias de acoso, el sueño, las relaciones familiares y las condiciones individuales de cada adolescente.

La discusión científica sobre las redes sociales y el bienestar juvenil continúa en desarrollo, mientras los tribunales examinan si determinadas empresas deben asumir responsabilidad legal por los efectos que sus productos pueden tener en usuarios menores de edad.

Con Snapchat e Instagram nuevamente bajo escrutinio, el juicio de Los Ángeles podría convertirse en un punto de referencia para una disputa que enfrenta a familias y usuarios con algunas de las compañías tecnológicas más influyentes del mundo.

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